Casa FOA 2026 transforma la antigua fábrica de Alpargatas, en Buenos Aires, en un laboratorio de interiorismo donde patrimonio, materiales y nuevas formas de habitar dialogan bajo el lema «Alquimia».
Texto y fotografías: ALS
La arquitectura del edificio es uno de los principales atractivos de Casa FOA 2026. La exposición se celebra en el antiguo complejo industrial de Alpargatas, en el barrio porteño de Barracas, una construcción de finales del siglo XIX que conserva elementos de su pasado fabril: ladrillo a la vista, grandes arcos y techos de más de cuatro metros de altura.
La muestra ocupa 5.700 metros cuadrados y reúne más de 40 espacios intervenidos por arquitectos, interioristas, diseñadores y paisajistas. El concepto curatorial de este año es «Alquimia», una propuesta que invita a reflexionar sobre la transformación de la materia, el diálogo entre patrimonio e innovación y la manera en que experimentamos los espacios.


Intervenir sin borrar el pasado
El edificio industrial establece las condiciones de partida para los proyectos. Sus dimensiones, sus materiales y la presencia de elementos estructurales originales obligan a pensar cada intervención desde la relación entre lo existente y lo nuevo.
El hall de entrada, diseñado por los arquitectos Fernando Russi y Tomás Rowinski, recibió el premio a la mejor interpretación de la temática del año. Su propuesta, titulada «Recibir», parte de una intervención contenida: en lugar de competir con la arquitectura, incorpora un plano continuo que organiza el recorrido y delimita áreas para detenerse, esperar o contemplar una obra de la artista Paola Vega.
La decisión de intervenir solo donde resulta necesario plantea una cuestión relevante en la recuperación de edificios históricos: cómo introducir un lenguaje contemporáneo sin convertir la arquitectura original en un mero telón de fondo. El proyecto propone que el diseño actúe como una herramienta para ordenar y dar sentido al espacio, respetando sus características esenciales.
Los materiales como parte del proyecto
El ladrillo, la madera, el metal y el hormigón adquieren especial protagonismo en un edificio cuya identidad está ligada a su origen industrial. La combinación de materiales nuevos con superficies y texturas preexistentes permite explorar contrastes entre lo rústico y lo refinado, lo pesado y lo ligero, lo opaco y lo reflectante.
La iluminación también desempeña un papel fundamental. En espacios de grandes dimensiones y con techos elevados, la luz puede modificar la percepción de la escala, destacar determinadas superficies y establecer distintos ambientes sin necesidad de compartimentar en exceso.
La elección de materiales no responde únicamente a una cuestión estética. Su textura, su comportamiento ante la luz, su durabilidad y su relación con el entorno forman parte de las decisiones que definen cada proyecto. El diseño interior va así más allá de seleccionar mobiliario, colores y objetos: se trata de construir una experiencia espacial a partir de elementos que interactúan entre sí.


Del espacio industrial a la vivienda contemporánea
La adaptación de una antigua fábrica a usos domésticos permite observar cómo cambian las necesidades arquitectónicas cuando un edificio concebido para la producción se transforma en un lugar para vivir.
Los proyectos residenciales presentes en la muestra, entre ellos los de Oscar Gil, Florencia Basile y Gisela Bezek, exploran diferentes maneras de organizar el espacio y combinar las funciones cotidianas. También participan propuestas de Ramiro Arzuaga y Verónica Biscaysaqu, así como unidades diseñadas por Mico Estudio.
La distribución, la entrada de luz natural, la relación entre los ambientes y la elección del mobiliario son algunos de los recursos con los que se intenta dar respuesta a nuevas formas de habitar. La flexibilidad adquiere importancia: un mismo ambiente puede asumir distintas funciones, mientras que la iluminación y los elementos divisorios ayudan a establecer zonas diferenciadas.
La convivencia entre la arquitectura industrial y los interiores contemporáneos plantea una pregunta que va más allá de la exposición: hasta qué punto es posible conservar la personalidad de un edificio histórico cuando se adapta a las exigencias de la vivienda actual.



Paisajismo y espacios de encuentro
El paisajismo y las áreas destinadas a la convivencia amplían el recorrido más allá de los espacios privados. La vegetación introduce una dimensión orgánica en una arquitectura dominada por materiales y geometrías industriales, y crea transiciones entre zonas de circulación, descanso y reunión.
Entre las propuestas de esta edición figuran el trabajo de Tomás Nadares y diferentes espacios vinculados a la gastronomía, la hospitalidad y el trabajo compartido. El bar de hotel de Martín Casabé, la propuesta de bar y cava de Marina González Clément y el coworking de INTRO Arquitectura abordan, desde perspectivas distintas, la relación entre diseño y uso cotidiano.
La elección de los materiales, la disposición del mobiliario y la iluminación definen ambientes que buscan combinar funcionalidad, comodidad y una identidad propia. Son espacios en los que el interiorismo influye en la forma en que las personas se encuentran y utilizan un lugar.



Arte, objetos y fotografía
El arte y los objetos decorativos forman parte del recorrido de Casa FOA y establecen relaciones entre arquitectura, diseño y cultura visual. Las obras incorporadas a los distintos ambientes no solo cumplen una función ornamental: también introducen referencias, contrastes y puntos de atención.
La fotografía tiene presencia en esta edición a través de trabajos de Santiago Pinasco, Cecilia Gómez Abuin y Pilar Ortega. Su inclusión amplía el diálogo entre las disciplinas y recuerda que las imágenes pueden formar parte de la construcción visual de un interior, del mismo modo que las pinturas, las esculturas y los objetos de colección.
Las propuestas vinculadas al arte y al coleccionismo permiten, además, reflexionar sobre la relación entre los espacios domésticos y las obras que los habitan. La selección y disposición de las piezas influyen en la percepción del ambiente y pueden convertir una estancia en un espacio de contemplación.




Recuperar, transformar y dar nuevos usos
Casa FOA 2026 propone una lectura del diseño que parte de la arquitectura existente. La muestra explora cómo los lenguajes de lo antiguo y lo nuevo pueden convivir y generar nuevas posibilidades.
La antigua fábrica de Alpargatas aporta una identidad que no podría reproducirse mediante una construcción contemporánea desde cero. Sus dimensiones, sus materiales y sus huellas históricas constituyen el punto de partida de los proyectos y condicionan las decisiones de arquitectos y diseñadores.
La exposición se sitúa, además, en un momento de transición para el inmueble, cuya transformación en un complejo de usos mixtos está prevista. La recuperación del patrimonio industrial, la incorporación de nuevas funciones y la transformación urbana de Barracas forman parte de un mismo proceso, aunque plantean desafíos que van más allá del diseño de interiores.
En ese contexto, Casa FOA funciona como un espacio de experimentación. La cuestión central no es solo qué aspecto tendrán estos espacios, sino cómo conservar su identidad y darles una nueva vida.
Palacio Molina: de fábrica a complejo de usos mixtos
La elección de la antigua fábrica de Alpargatas como sede tiene un significado que va más allá de la exposición. El edificio, levantado a finales del siglo XIX y vinculado a los orígenes de una de las grandes empresas textiles argentinas, se prepara para una nueva etapa tras años de abandono.
El predio está previsto que se transforme en Palacio Molina, un desarrollo inmobiliario de usos mixtos con viviendas, lofts, oficinas, locales comerciales y espacios gastronómicos. El proyecto, impulsado por GES Desarrollos y diseñado por el estudio Dujovne-Hirsch, contempla una inversión cercana a los 100 millones de dólares.
La operación plantea cómo recuperar una construcción representativa del pasado industrial de Buenos Aires e integrarla en el tejido urbano sin perder su identidad arquitectónica. Las estructuras, las alturas interiores y los elementos originales forman parte del valor que se busca conservar.
Casa FOA funciona como una primera aproximación a esa transformación: permite explorar nuevas formas de habitar el edificio antes de su reconversión y sitúa en primer plano el debate sobre la conservación del patrimonio industrial.

Casa FOA: cuatro décadas de arquitectura y diseño
Casa FOA nació en 1985 por iniciativa de Mercedes Malbrán de Campos, junto con un grupo de colaboradoras, para recaudar fondos para la Fundación Oftalmológica Argentina Jorge Malbrán. Desde entonces, la muestra anual se ha convertido en una referencia para la arquitectura, el interiorismo, el paisajismo y las nuevas tendencias del diseño.
La primera edición se celebró en un petit hotel de la calle Quintana 236, en Buenos Aires. Participaron 36 diseñadores y la exposición ocupó unos 950 metros cuadrados. A lo largo de sus más de cuatro décadas de historia, Casa FOA ha elegido edificios muy diversos, desde palacios y residencias históricas hasta antiguas fábricas, instalaciones portuarias y construcciones vinculadas a la actividad bancaria.
Entre sus sedes figuran el Palacio Alcorta, la Casa de la Moneda, el antiguo Hotel de Inmigrantes, el Palacio Lezama, el Monasterio de Santa Catalina y Molina Ciudad, una antigua instalación industrial que acogió la muestra en 2012.
La elección de inmuebles con historia es una de sus constantes: convertir espacios en desuso o con nuevas posibilidades de utilización en escenarios para experimentar con la arquitectura y el diseño contemporáneos. La edición de 2026 prolonga esa línea en un edificio que iniciará una transformación de gran escala.
Visitar Casa FOA 2026: fechas y dirección
- Edición: 42.ª Casa FOA.
- Lugar: Palacio Molina, avenida Regimiento de Patricios 1053, Barracas, Buenos Aires.
- Fechas: del 1 de octubre al 1 de noviembre de 2026, según la actualización de la organización.
- Horario: todos los días de 12 a 20 h; los viernes, hasta las 23 h.
- Información y entradas: web oficial de Casa FOA. Conviene comprobar las fechas al reservar: la plataforma de entradas todavía muestra el cierre inicialmente previsto para el 1 de noviembre.
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