Viajar ha dejado de ser una simple mudanza de paisaje para convertirse en una búsqueda de significado. En 2026, Costa Rica no solo se visita, se respira y se saborea: desde el ritual sagrado del cacao en Guanacaste hasta el eco de viejas leyendas en la selva de Tárcoles , te invitamos a descubrir cuatro refugios donde el verdadero lujo reside en conectar con el alma de la tierra.
En una era donde el turismo ha evolucionado rápidamente, los viajeros ya no buscan simplemente cambiar de código postal. Hoy, viajar consiste en comprender el lugar que se visita, en sumergirse en su narrativa y conectar con su esencia. Bajo esta premisa, Costa Rica se reafirma en 2026 no solo como un paraíso verde, sino como un destino que traduce esta nueva forma de explorar el mundo a través de cuatro experiencias hoteleras que reinterpretan la tradición, la sostenibilidad y la historia.
A continuación, recorremos cuatro destinos clave que permiten descubrir el «Pura Vida» desde una perspectiva inédita.
1. Guanacaste: un diálogo entre el cacao sagrado y el diseño contemporáneo

En la costa de Guanacaste, el lujo se ha transformado en una experiencia cultural inmersiva. El W Costa Rica Reserva Conchal ha logrado convertir el simple acto de degustar en un viaje en el tiempo.
Su experiencia insignia, el Rum & Chocolate Tasting, es mucho más que una cata: es un ritual sensorial que fusiona el ron envejecido con el chocolate artesanal de cacao local. Esta actividad rinde homenaje a la profunda conexión histórica de las culturas mesoamericanas con el cacao.
El dato cultural: Para pueblos indígenas como el Bribri, el cacao sigue siendo sagrado, simbolizando conocimiento, equilibrio y un vínculo espiritual con la tierra, más allá de su antiguo uso como moneda.
La inmersión continúa en la arquitectura del hotel, concebida como un relato visual del territorio: desde la marimba que marca el ritmo hasta la cerámica chorotega que adorna los espacios, caminar por aquí es leer la historia de Guanacaste a través de texturas y símbolos.
2. Bienestar con conciencia: el hito del «carbono positivo»
Para quienes buscan regenerarse sin comprometer el entorno, The Westin Reserva Conchal marca un antes y un después en la industria turística de las Américas. Este resort se ha posicionado como el primer All-Inclusive del continente certificado como carbono positivo, demostrando que el lujo todo incluido puede operar en armonía con el medio ambiente, compensando y superando sus propias emisiones.

La propuesta se centra en el bienestar integral a través de experiencias que conectan con la biodiversidad local:
- Yoga escénico: Prácticas frente a los paisajes de playa más icónicos del Pacífico.
- Exploración activa: Rutas de senderismo guiado para avistar fauna silvestre y recorridos en bicicleta por la Reserva Natural Conchal.
- Cultura del café: Degustaciones que presentan al café no solo como ingrediente, sino como una expresión cultural vital para los costarricenses.
Todo el concepto se alinea con una filosofía clara: dormir mejor, moverse más y reconectar con la naturaleza.
3. Golfo de Papagayo: dejar una huella verde y navegar con gigantes
En Playa Panamá, El Mangroove Autograph Collection invita a los viajeros a pasar de ser espectadores a ser participantes activos en la conservación. A través del programa Leave Your Leaves, los huéspedes pueden plantar especies nativas como el cenízaro o el roble, creando un mural vivo en el lobby que meses después es trasplantado a la Estación Experimental Horizontes.

Es un gesto sencillo con un significado profundo: dejar una huella positiva que perdura mucho después de que finalice el viaje.
La experiencia se completa mirando hacia el océano. El Golfo de Papagayo ofrece un escenario privilegiado para actividades acuáticas:
- Avistamiento de fauna: Paseos océano adentro para observar delfines, tortugas, mantarrayas y ballenas (en temporada) en total libertad.
- Surf para todos: Clases de surf disponibles para todos los niveles, celebrando el deporte que ha dado fama mundial a las olas ticas.
4. Tárcoles: el retorno al origen en una «Hacienda Imaginada»
La gran novedad para este 2026 es la apertura del Santa Lucía Jungle Hacienda Autograph Collection. Ubicado en Tárcoles, en una rara zona de transición entre el bosque seco y el húmedo, este destino acaba de abrir sus puertas este mes de enero con una propuesta disruptiva.
Santa Lucía no se presenta como un hotel convencional, sino como un «pueblo de antaño imaginado». Su diseño evoca las antiguas haciendas y asentamientos de la región, con edificaciones orgánicas, plazas de encuentro y rincones que parecen descubiertos por azar.

Aquí, la tecnología cede paso a los sentidos:
- Orientación sensorial: el huésped se guía por el sonido del río y la luz que se filtra entre los árboles, no por pasillos estandarizados.
- Narrativa legendaria: el ambiente se inspira en historias de exploradores y la mítica búsqueda del oro del cacique Garabito, evocando un espíritu aventurero y poético.
Esta nueva apertura promete ser el broche de oro para un itinerario que busca reconectar con la magia y el misterio del territorio costarricense.