Reportaje Especial · Reserva Natural de Madikwe

Madikwe La llamada de lo salvaje

Adentrarse en la quinta reserva más grande de Sudáfrica supone convertirse en protagonista de un espectáculo único: el de la naturaleza en estado puro, sin red.

Texto y fotografías · Javier García Blanco  ·  Wanderer Magazine
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Sudáfrica es sinónimo de grandes parajes naturales y vida salvaje. Adentrarse en una de sus reservas naturales supone una auténtica aventura que nos convierte en protagonistas de un espectáculo único.

«Pase lo que pase, no corráis». Con esa advertencia, nada tranquilizadora, comienza nuestro bush walk —safari a pie— por la reserva natural. La frase la pronuncia Ernie, el ranger que esta mañana va a guiarnos en nuestra incursión por la sabana. Antes de ponernos en marcha, Ernie continúa con las indicaciones de seguridad: debemos caminar en fila, en silencio y comunicarnos únicamente con señas. Por último, nos muestra cómo manejar el rifle, en caso de que a él le suceda algo: «Tranquilos, en catorce años nunca he tenido que usarlo», aclara al ver nuestras caras de preocupación.

Estamos en Madikwe, una reserva natural —la quinta más grande de Sudáfrica—, cerca de la frontera con Botsuana. Llevamos varios días recorriéndola, siempre embargados por una indescriptible sensación de maravilla, contemplando y fotografiando algunas de las 66 especies de grandes mamíferos y las más de 300 especies de aves que habitan aquí.

Los Cinco Grandes

Los animales más peligrosos de África, al alcance de la mirada

🦁 León Panthera leo
🐘 Elefante Loxodonta africana
🦏 Rinoceronte Ceratotherium simum
🐃 Búfalo Syncerus caffer
🐆 Leopardo Panthera pardus
750 km² de reserva natural
66 Especies de grandes mamíferos
300+ Especies de aves registradas
Reserva más grande de Sudáfrica
Hiena en la Reserva Natural de Madikwe
Reserva Natural de Madikwe · Sudáfrica  ·  © Javier García Blanco

Al igual que en el célebre Parque Kruger, en Madikwe también se pueden avistar los Big Five o «Cinco Grandes»: el león, el elefante, el búfalo, el rinoceronte y el leopardo, llamados así por ser los animales más peligrosos para el ser humano.

En los días que llevamos aquí hemos podido explorar también otros rincones de la provincia. Desde las alturas, gracias a los funiculares de Hartbeespoort, hemos disfrutado de paisajes espectaculares; también hemos recorrido parte de la región a caballo y experimentamos la adrenalina de saltar en tirolina en la Reserva de la Biosfera de Magaliesberg, una de las cordilleras más antiguas del planeta. Sin embargo, nada ha resultado tan emocionante como encontrarse cara a cara, a pocos metros, con un león, una manada de elefantes o la elegante estampa de una jirafa.

Funicular de Hartbeespoort
Funicular de Hartbeespoort · © Javier García Blanco
Tirolina en Magaliesberg
Tirolina en Magaliesberg · © Javier García Blanco
Izquierda: Funicular de Hartbeespoort   ·   Derecha: Tirolina en la Reserva de la Biosfera de Magaliesberg  ·  © Javier García Blanco
Manada de elefantes en Madikwe
Manada de elefantes en la sabana de Madikwe  ·  © Javier García Blanco

«Pase lo que pase, no corráis»

— Ernie, ranger de la Reserva Natural de Madikwe
Al filo del día

Aventura durante
el crepúsculo

Los game drives —safaris en vehículo— suelen hacerse al amanecer y al atardecer, cuando los animales están más activos. Los grandes felinos son difíciles de observar —tardamos un par de días en tener nuestro primer encuentro—, pero los recorridos son un espectáculo continuo en el que es inevitable no sentirse inmerso en un documental de sir David Attenborough: impalas, jirafas, cebras, elefantes, búfalos, rinocerontes, warthogs —como el célebre Pumba de El rey león— salen a nuestro encuentro, una y otra vez, durante los recorridos en cuatro por cuatro.

Nuestro primer encuentro con leones se produce una tarde, poco antes de la puesta de sol: varias leonas sestean junto a un montículo a la sombra de unas acacias. Aunque adormecidas, de vez en cuando abren los ojos para confirmar que no somos una amenaza. Sin embargo, la verdadera sorpresa llega al día siguiente.

Ernie recibe una llamada por radio: un león ha cazado un kudu cerca de nuestra posición. En pocos minutos nos encontramos frente a un majestuoso macho, con su característica melena, que descansa junto a la presa después del festín. Al poco, varios chacales y una gran hiena acuden atraídos por el olor dulzón y penetrante que desprende el cadáver. Hacen varios intentos de aproximarse, pero la presencia del león es demasiado amenazadora. Tendrán que esperar su momento.

Rinoceronte en Madikwe
Rinoceronte en la sabana de Madikwe  ·  © Javier García Blanco

A la mañana siguiente, Ernie nos conduce de nuevo hasta allí. Mientras nos aproximamos a los restos del kudu —apenas un esqueleto—, nos encontramos con el león. Vuelve de beber agua y cruza a solo unos metros de nuestro vehículo. Mientras tomamos fotos, cruza sus ojos amarillos con nosotros y un hormigueo nos recorre de pies a cabeza: seguramente eso mismo sintió el kudu antes de convertirse en su presa.

León en Madikwe
El macho alfa de la reserva  ·  © Javier García Blanco
Cebras en Madikwe
Cebras en Madikwe · © Javier García Blanco
Búfalo en Madikwe
Búfalo en Madikwe · © Javier García Blanco
Izquierda: Cebras   ·   Derecha: Búfalo  ·  © Javier García Blanco

Durante nuestro safari a pie por la sabana, resulta inevitable no imaginar qué sucedería si nos encontráramos con ese león u otro depredador similar. Por suerte, Ernie está siempre atento a las huellas, los sonidos y cualquier señal del entorno. De pronto, hace un gesto y señala una dirección: una manada de elefantes se alimenta cerca. Damos un rodeo y nos acercamos hasta unos 50 metros, observando en completo silencio a estos gigantes.

El espectáculo es indescriptible. Aquí, en medio de la sabana, rodeado de animales fabulosos, uno comprende la fascinación de los antiguos exploradores ante lo que algunos llamaron, muy acertadamente, «la llamada de lo salvaje».

«Aquí, en medio de la sabana, rodeado de animales fabulosos, uno comprende la fascinación de los antiguos exploradores ante lo que llamaron la llamada de lo salvaje»

— Javier García Blanco  ·  Wanderer Magazine
Amanecer en la Reserva de Madikwe
Amanecer en Madikwe  ·  © Javier García Blanco
Dónde alojarse

El confort en el corazón de la sabana

La Reserva Natural de Madikwe abarca 750 km². Aunque la mayor parte es "zona salvaje", existen oasis en los que reponer fuerzas con el mayor confort. Entre ellos destacan el Madikwe Safari Lodge y el exclusivo Royal Madikwe Luxury Safari Lodge, que ofrecen desde habitaciones dobles hasta villas privadas con piscina y vistas impresionantes, permitiendo disfrutar del espectáculo de la fauna desde la comodidad del alojamiento.

Royal Madikwe Luxury Safari Lodge
Royal Madikwe Luxury Safari Lodge  ·  © Javier García Blanco